sábado, 12 de mayo de 2012

No se necesitan títulos para muchas cosas.

Sabes que no es solo la copa de los sábados o el postre de los martes, ni tan siquiera el perfume impregnado en mi atuendo de los viernes. Sabes que hace días que ya no es tu segunda opción, y digo días, por decir algún tipo de espacio-tiempo. Ella te podía haber dado más, mucho más, muchísimo más que lo que te dio. Pero tú cambiaste el cuero por tapicería cara. Escogiste la vida con relojes, a base de un tictac seguido de un tictac y seguido de otros más. Mientras tanto, puedes seguir tomando cafés con doble de azúcar o comer sin sal. Puedes pensar que todo lo que ella hace es horrible y que ya no supone nada. Puedes decir que sus besos no eran más que simples besos. Que la felicidad fue tan efímera que a penas la rozaste con la yema de los dedos. Que nada mereció la pena. Puedes creer que no te hubiese aportado nada. Incluso, puedes contarle a los demás que solo buscabas algo fácil y te topaste con ella. Decir que fue un tiempo sin más, que ahí se quedó, que ya no recuerdas nada. O fingir que a veces no se te estremece el corazón. Puedes negar aquello del ''todo se transforma''... Realmente, puedes decir lo que a ti te venga en gana. Total, ella ya no estará para verlo.

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